martes, 8 de noviembre de 2016

Canencia

6 de Noviembre de 2016

En algún lugar de Canencia...

La Sierra de Guadarrama esconde muchos tesoros. Y el Valle del Lozoya es un gran cofre con multitud de rincones encantadores. El Lozoya es la cuna que da el agua que bebe Madrid. Y aquí, en este valle, se va forjando poco a poco un importante caudal de agua, que terminará en el Jarama, y mucho más allá en el Tajo. Pero esa ya es otra aventura auténtica. Hoy nos acercamos al borde Oriental del Valle, en algún lugar entre los pueblos de Canencia de la Sierra y Miraflores.

La cara al Norte de las montañas del Lozoya albergan en algunas zonas auténticos bosques de ensueño. Es ahora, en Otoño, y especialmente tras una buena lluvia, cuando el encanto de bosques como el que hoy caminamos se muestra más efervescente. Caminar por senderos como éste es una conexión con lo ancestral, con la naturaleza más viva. Una naturaleza que a veces vemos, como los dos corzos que nos saludaron poco después de comenzar la ruta, y otras, la mayoría, que se esconde y que hace un trabajo silencioso, invisible, pero muy necesario: el gran mundo de los hongos, bacterias, líquenes, musgos...., los seres pequeños que fabrican el suelo del bosque.



 El pinar de pino silvestre, con su corteza asalmonada en la parte superior,  se entrelaza con los helechos: el mesozoico y la era actual juntas.

 La vida invisible ebulle bajo la hojarasca. El bosque subterraneo, tan importante como el que vemos.


Un gran bosque de pino silvestre, llamado por aquí de Valsaín, al que se le unen abedules, acebos, tejos y algún muy ocasional serbal de los cazadores. Bosque que nos deja admirar una vista panorámica del Valle del Lozoya cuando el anterior se abre.


Vista espectacular hacia oriente. En los pocos lugares en los que el pinar, se abre, un paisaje como éste sorprende e hipnotiza al caminante.


Y es que la cara al Norte del Valle del Lozoya aun se resiste a mediterraneizarse, y los tejos y  abedules, testigos del bosque que aquí debió haber en una época anterior más húmeda y fría, reclaman su montaña. Nostálgicos, recuerdan viejos tiempos cuando eran más abundantes y a sus compañeras hayas. Hoy a nosotros nos evocan muchas sensaciones buenas. Y de algún modo, invocan a ese indígena que la mayoría llevamos dentro. No puedo resistirme a tocar un poco el tin whistle junto a un salto de agua, abrigado por abedules. Y es que como dice Satish Kumar, "los árboles pueden apañárselas sin nosotros, pero no nosotros sin ellos".

La magia de un sendero flanqueado por abedules con su corteza blanca, y acebos. Una puerta hacia lo ancestral.

Bajo las copas de los abedules, la inspiración y la contemplación fluyen.

Los tejos custodian el río



Tenemos suerte de que hoy hay poca gente por aquí. Las temperaturas han bajado, ya era hora.

Salimos de la espesura del bosque y tras ver un acebo singular, decidimos parar a comer en un claro al Sol. Pensamos que ahí estaríamos más cálidos, pero fue un error. Las nubes, con un poco de esfuerzo, y estancadas en la vertiente segoviana de la Sierra de Guadarrama, estaban consiguiendo atravesar la cadena montañosa y un viento del Norte frio nos dejó pajaritos.  Decidimos no recrearnos mucho en el postre y volver a seguir caminando para volver a recuperar algo de calor.


 Nubes cargadas de agua, viniendo hacia nosotros desde el Norte. Al fondo, algunas cumbres altas han sido tapadas por las nubes. La meteorología aportando belleza y haciéndonos pensar en un sillón con chimenea.



La charca espejo


Tras un ascenso y bajo la atenta mirada de unos tejos, llegamos a una pradera vasta donde el ganado vacuno pasta en semilibertad. Una pradera que ofrece una panorámica muy bella de los Montes Carpetanos, los primeros casi siempre en probar la nieve en Guadarrama. Esas cimas blancas nos motivan sin duda. Porque nos gusta la nieve y el efecto beneficioso que le hace a la montaña y al bosque.

Paseamos despacio un buen rato por la pradera, sin un rumbo particular, tomando fotos, saltando, y observando con prismáticos unos colirrojos tizones muy simpáticos, que no paraban de posturear ante nosotros.

El Valle del Lozoya, siempre maravilloso y ofreciendo grandes jornadas de campo y naturaleza. ¡Hasta la próxima!.


Gracias a Marta, por su compañía y bellas fotos.

domingo, 22 de enero de 2012

Paseando por Las Tablas de Daimiel

14/01/2012


Hoy nos acercamos con los amigos de Educando a las Tablas de Daimiel.

Educando S. Coop.     , es una Sociedad Cooperativa que trabaja desde hace 12 años en el ámbito de la Educación Ambiental, la Integración Social, la divulgación de la naturaleza, etc. Una de las actividades que realiza  son las salidas naturalistas tratando diferentes temáticas : biodiversidad, etnografía, paisaje....

La de hoy nos conduce directamente al Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, en Ciudad Real (Castilla-La-Mancha).




Educando organiza excursiones de carácter naturalista en las que se interpreta el entorno y se observa la flora y la fauna.

Las Tablas de Daimiel es una formación de humedales un tanto particular. El propio nombre de "tabla", hace referencia a charco o balsas de agua poco profundas. Nos encontramos ante un conjunto de balsas de agua provocadas por el desbordamiento de los ríos Guadiana y Cigüela (o Gigüela, como lo llaman en la zona y yo lo llamaré aquí, ya que me gusta usar siempre que puedo los nombres locales) en una orografía plana. Imagina que vertieras un vaso de agua sobre una mesa : el agua se desparrama hacia todas partes. Estos dos ríos confluyen en esta zona, el Gigüela es afluente del Guadiana, y esta confluencia unida a las crecidas estacionales, desbordan los ríos y el entorno se llena de balsas de agua.

Sin embargo, esto por sí solo no basta para mantener el humedal durante todo el año. El acuífero nº 23, que es una gigantesca esponja de 5000 km2 (250 veces más extenso que lo declarado hoy Parque Nacional) saturada de agua, es la que nutre desde dentro y mantiene vivo el humedal. Pensemos que los desbordamientos de los ríos Guadiana y Gigüela son estacionales y si no fuera por el acuífero desde dentro, en verano las Tablas se secarían. Esta es una de las claves de la formación de este paisaje.




Imágenes de tablas y lagunas en el P.N. de Las Tablas de Daimiel

Otro aspecto fundamental es la mezcla de sales que existe en las aguas. Este cóctel se debe al hecho de que el Gigüela atraviesa durante su curso terrenos con yesos y margas. Como ya hemos comentado más veces en este blog, los yesos y las margas son solubles en agua y ésta se carga de iones salinos. Las aguas del Guadiana, que proceden del propio acuífero, son dulces: sin sales. Este hecho es fundamental para la base de la biodiversidad del Parque Nacional, especialmente para la vegetación acuática , las algas bentónicas y el zooplancton.

Estamos por tanto ante un humedal único y singular. Declarado Parque Nacional  en 1973 y con 1928 Ha de extensión, la historia de este lugar es un cuento agridulce con final incierto.

Desde la Edad de Bronce, hace unos 3500 años, hay evidencias de asentamientos humanos en la zona. Las diferentes culturas que han ido pasando por la Península Ibérica han ido dejando muestras de su legado. Es en la Edad Media, tras la Reconquista, donde se constata al enclave como un cazadero para nobles.  La tradición de este lugar como cazadero de magnates, nobles y reyes se mantuvo hasta bien entrado el siglo XX.

En 1959 se prohíbe la caza de anátidas en Las Tablas. Sin embargo, en 1965 tiene lugar una cacería en honor a Franco. En 1966 Las Tablas son declaradas Reserva Nacional de Caza. La última cacería tuvo lugar en 1970. En 1973 se declaran Parque Nacional.

Esta historia contada de manera rápida puede dar a entender un final feliz en 1973, con la declaración de Parque Nacional. Sin embargo existe una historia agria paralela :

Desde hace más o menos 50 ó 60 años hacia atrás, las Tablas de Daimiel, tal y como las hemos visto en el 2010 y 2011, han sido siempre un paraíso. Un paraje multicolor refulgente de vida : acuática, terrestre y sobre todo aérea. El sistema hídrico de Daimiel funcionando a la perfección.

A mediados de los años 60, el Regimen franquista lleva a cabo el Plan de Saneamiento y colonización de las zonas pantanosas del río Guadiana , un nombre espeluznante. Este plan refleja la visión que se tenía ante este tipo de lugares : había que "sanearlos". En el fondo el proyecto lo que trataba de hacer era ganar terreno para la agricultura. Para ello una de las cosas que primero se hizo fue "cerrar los ojos" del Guadiana a base de echar tierra encima. Se hicieron en torno a 200 km de canales que sacaban el agua de Daimiel. El agua que sacaban de Daimiel se destinaba a los terrenos de cultivo adyecentes. Esto sin duda fue un duro golpe para este humedal.

Una década después, a mediados de los 70, las Tablas de Daimiel reciben un golpe de K.O., que le va llevando poco a poco hasta nuestros días a dejarlo completamente seco. El paraíso converido en un espacio moribundo y sin agua. Este es uno de los episodios catastróficos que se deberían conocer y retener en la memoria para que jamás volvieran a ocurrir :

a mediados de los 70 hay una reconversión en la agricultura de la zona. Tradicionalmente era una agricultura de secano pero empieza a subvencionarse a los agricultores para que conviertan la agricultura de secano en regadío con el fin de producir maíz, alfalfa y remolacha. Tres cultivos impropios de la zona.

Para satisfacer la enorme demanda de riego de estos cultivos, los agricultores comienzan a hacer pozos y a regar los campos con agua subterránea dulce, directamente recogida del acuífero nº 23. Algunos de estos pozos eran legales pero la mayoría han sido  ilegales. El resultado neto es que el nivel de agua del acuífero comienza a bajar y actua como una esponja. Es decir, al vaciarse de agua la esponja, comienza a chupar el agua de la superficie. Esto conduce a que conforme se vacía y se seca el acuífero, éste succiona el agua de superficie, el agua de las tablas, dejándolas completamente secas. Todo el agua procedente del Gigüela y el Guadiana se colaba a través del suelo debido a que el acuífero se estaba vacíando : se acabaron Las Tablas.


Campo de regadío al fondo. La extracción irresponsable (legal e ilegal) de agua subterránea mediante pozos con el fin de satisfacer la demanda hídrica de los regadíos, ha secado las Tablas de Daimiel.  

Este proceso continuó. En 1989 se secan los Ojos del Guadiana. El Guadiana hoy día es un río sin nacimiento, solamente se nutre de sus afluentes : el Cigüela , el Záncara, etc. Aunque el Cigüela también comienza a desaparecer por lo que hemos comentado antes.

La alteración del sistema hídrico provoca la escasez de agua y la modificación del equilibrio de sales, tan importante para el ecosistema acuático. Las aguas, las pocas que van quedando, se van haciendo más salobres alterándose el equilibrio inicial y además comienzan a tener contaminación debido a los desarrollos industriales de los municipios colindantes, como Villarrubia de los Ojos.

La desecación del acuífero provoca incendios de turba. Incendios subterráneos de la materia orgánica poco descompuesta que al secarse y debido a la presión, al calor y a la entrada de oxígeno desde la superficie adquiere altas temperaturas y se produce una combustión. Una combustión sin llama, algo así como un brasero.  Incendios que se propagan lentamente bajo tierra. El problema es que la turba que se quema jamás podrá volver a retener agua. En el verano de 2009 la situación de los incendios de turba era particularmente grave. Había incendios subterráneos por todas partes. Desde la Unión Europea ya se empezaron a escuchar voces que decían que había que quitarle la categoría de Parque Nacional. Era necesario tomar medidas urgentes.

Una de esas medidas fue utilizar la Tubería Manchega : una obra hidráulica que recoge agua del Tajo y la reparte por Castilla La Mancha. Cerca del Gigüela pasaba un ramal de dicha tubería pero no llegaba hasta el río. Se invirtió una millonada en ampliar esta tubería para que llegara al río Cigüela y dicho agua al filtrarse fuera apagando los incendios. La ironía de esto es que cuando se teminó la obra y el agua llegó ya llevaba una semana lloviendo y los incendios se habían apagado.

Otro trasvase empleado como medida de emergencia, fue desde el trasvase Tajo-Segura, que pasa en un punto por encima del río Gigüela. De dicho trasvase se ha abierto un ramal para llevarlo al río. Pero en realidad llegaba poquísimo agua al río porque el agua que se iba aportando se iba colando, ya que esta aportación era de un caudal muy pobre.

Otras medidas de maquillaje han sido la de abrir nuevos pozos subterráneos y mandar el agua arriba para que el visitante vea que en algunas zonas quedan láminas de agua. No deja de ser un espejismo, una apariencia engañosa.

Todas estas medidas no dejan de ser parches. Si no se elimina el problema de fondo, que es el modelo agrícola, Las Tablas volverán a estar sin agua en breve. Si en 2010 y 2011 las hemos visto rebosantes de agua es porque han sido dos años, sobre todo con mucho el invierno de 2010, en el que las lluvias han sido extremadamente altas en la mitad Sur peninsular.

Las medidas para atajar el problema de fondo han sido variadas :

- Plan de compensación de Rentas, en las que se subvenciona a los agricultores, esta vez para que se vuelva a la agricultura de secano (recordemos que en los años 70 se subvencionó para que se convirtieran al regadío, en fin....). Este plan tuvo unos fondos que se gastaron sin conseguir resultados.

- Compra de fincas : lo que se está haciendo ahora mismo. La Administración está comprando fincas para regular la aportación de esos pozos o eliminarlos. Se está invirtiendo una millonada, me imagino que de dinero público, en pagar a propietarios de tierras que han utilizado pozos y han usado el agua sin ningún tipo de responsabilidad, consentidos desde luego por la Administración. Uno no puede evitar indignarse ante este tipo de cosas.

Con todo esto, sobre todo gracias a las lluvias de 2010, el agua del acuífero está a 10 metros de aflorar en los Ojos del Guadiana. Sin ser un buen dato consuela, ya que en los años peores el nivel del agua ha llegado a estar 40 metros por debajo del nivel de superficie. Una verdadera barbaridad. Si tenemos en cuenta la dimensión del acuífero de 5000 km2, haceos una idea de la cantidad de agua que se ha extraido.Que cada uno saque su propia conclusión.

Después de repasar esta tragicomedia, volvamos de nuevo al día que nos ocupa. Nos dirigimos a la Laguna de Aclimatación del Parque. Es una laguna donde se encuentran las aves que tienen algún tipo de problema y no están preparadas aun plenamente para sobrevivir en la naturaleza silvestre. La laguna tiene un techo de red de modo que entra la luz del Sol pero las aves no pueden salir a otras partes del Parque. Ningún ave sana puede tampoco entrar ahí, aunque algunas parezca que sientan nostalgia o les guste hacer compañía a los malaventurados, como se ve en esta foto :



La laguna se ha enriquecido con vegetación natural de modo que el ave acuática lleva una vida casi idéntica a la que lleva en el campo.  Muchas de las aves que están en esta laguna podrán volver a la naturaleza. Otras ya no.

Esta laguna es interesante por varias razones : en primer lugar por la labor y el objetivo que tiene. En segundo lugar porque para los que no disponemos de un potente equipo fotográfico y nos tenemos que conformar con un Gran Angular 18-55, es una buena oportunidad para fotografíar de cerca muchas especies. Además, al verlas pasar tan cerca uno aprende bien a identificarlas. He de reconocer que estar ahí sentado en el observatorio es la mar de entretenido. Podría pasarme horas viendo el ir y venir de todo tipo de anátidas y no aburrirme, gastando la tarjeta de memoria de la cámara. He seleccionado algunas de las fotos que hice allí :



 De izquierda a derecha : Porrón Moñudo macho, Porrón Moñudo hembra, Porrón Europeo macho, Malvasía Cabeciblanca macho (esta última se encuentra en Peligro de Extinción).



Simpático Porrón Moñudo (Aythya fuligula)



El cortejo de los Patos Cuchara  es interesante de observar. El macho y la hembra trazan círculos uno en torno al otro deslizando su pico dentro del agua. Posiblemente se alimenten mientras hacen este baile. Macho a la izquierda. Hembra a la derecha.



Ánsar Común (Anser anser). Este ave es el ancestro del Ganso doméstico. A diferencia de otras aves, sobre todo las zancudas, tiene las patas muy centradas en el cuerpo, por lo que caminan muy bien.



Tarro Blanco (Tadorna tadorna)


Porrón Pardo (Aythya nyroca), es una de las joyas de las Tablas de Daimiel. Este pato se encuentra en un estado de conservación muy crítico. Se encuentra en Peligro de Extinción en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas. La agresión a los humedales pone en peligro su supervivencia.



Porrón Pardo de nuevo, en otra pose.


La producción de biomasa vegetal en los humedales es alta. Toda esta materia al ir renovándose va acumulándose en el suelo y debido al agua en un ambiente algo anóxico, la descomposición no tiene lugar completamente. La materia orgánica se va acumulando en el suelo húmedo  y encharcado formando poco a poco la turba, de aspecto negruzco. La turba posee algunas propiedades muy interesantes, como es su esponjosidad o porosidad y su capacidad de retención de agua. Es por ello un sustrato muy utlizado en el sector de los viveros y de la jardinería, con la explotación insostenible de las turberas naturales que ello conlleva. Las turberas cumplen una función muy importante en los ecosistemas allá donde están y no se deberían explotar, ya que además su tasa de renovación es mucho más lenta que el ritmo al que se extrae.

Carrizos, Eneas y Masiegas, entre otras juncáceas y ciperáceas, producen una gran biomasa vegetal que al ir muriendo se deposita y poco a poco va formando la turba.

La planta por excelencia y que da personalidad a las Tablas de Daimiel es la Masiega (Cladium mariscus). La presencia de la Masiega es un buen indicador de la salud de las Tablas de Daimiel. Esta especie necesita un suelo encharcado para poder vivir. A diferencia de su rival el Carrizo (Phragmites comunis), el cual puede sobrevivir en terrenos sin encharcamiento permanente. Aunque son plantas que de aspecto se parecen, ambas pertenecen a distintas familias botánicas. El Carrizo es una gramínea mientras que la Masiega es una ciperácea. Ambas especies comparten el nicho ecológico, como por ejemplo, el de dar cobijo y lugar de nidificación a multitud de aves que pueblan el Parque. Conforme Las Tablas se han ido secando, los carrizales han ido ganando terreno a los masegales. 



Masiega, en el centro. Las Tablas de Daimiel ha sido el mejor masegal de Europa. 


La Masiega, planta estrella de Las Tablas en su época esplendorosa, acumula sílice en sus hojas, especialmente en el borde. Esta sílice esculpe unos ganchitos que hace que la hoja de la Masiega corte como una cuchilla. Es una buena táctica defensiva que hace imposible pasar a través de ellas.

La Masiega se ha utilizado como combustible en los hornos de cal. El masegal y su configuración está adaptada y vinculada al ser humano, a los pescadores de las Tablas de Daimiel. Las Tablas han poseido siempre una rica ictiofauna y ello motivó una economía de pesca sostenible y respetuosa con el entorno, la de los pescadores que navegaban por las lagunas a bordo de sus curianas, unas barcas características de la zona. Un oficio y una economía que desaparecíó. Unos puestos de trabajo destruidos pero que afortunadamente viven en el recuerdo como un modelo a seguir. Los pescadores de Las Tablas abrían canales entre los masegales, dada la dificultad de pasar a través de ellos, comunicando la navegación entre unas tablas y otras y permitiendo indirectamente un mejor flujo de aves nadadoras.


Curiana : antigua barca de pescador que subsiste a modo de recuerdo.

La presencia de sales en las aguas y en los suelos favorece la vegetación de tipo halófilo y halonitrófilo. Quizá la presencia de nitrógeno se haya visto incrementada en las últimas décadas por los desarrollos industriales de los pueblos colindantes. Citemos tres tipos de especies representativas : los Tarayes, las plantas barrilleras y los Limonium

Los primeros son árboles, que forman generosos tarayales en las inmediaciones de las láminas de agua. Los Tarayes (Tamarix sp.) resisten ciclos de inundación-desecación y están adaptados a la salinidad del suelo, aunque a algunas especies les gusta más cantidad de sal que a otras. La identificación de Tarays es complicada y hay que fijarse en detalles muy sutiles de las flores. Un buen artículo sobre cómo identificar los Tarayes del Centro Peninsular es éste : Identificación de Tarys  . Ver también en este blog la entrada : sisallos y tarayes.

Las plantas barrilleras se denominan así porque de ellas se extrae la "barrilla" : cenizas ricas en Sodio y Potasio que se obtiene al quemar estas plantas. Con esta sustancia se obtenía antiguamente la sosa y la potasa, y se empleaba para fabricar jabón. Dos especies representativas en Las Tablas son el Calamino (Salsola vermiculata) y el Almajo (Suaeda vera).



Almajo (Suaeda vera)



En Las Tablas existen extensos calaminares.


Existen cuatro especies de Limonium (conocidas en la zona como Cepillas de Agua) : Limonium dichotomum, L.carpetanicum, L. costae y L.longebracteatum.  Las tres ultimas se encuentran protegidas en Castilla La Mancha.

Un aspecto interesante de estas plantas amantes de la sal es que pertenecen a lo que se llama la flora de tipo Irano-Turaní. Son plantas originarias del Oeste asiático y de las estepas asiáticas que llegaron hasta la Península Ibérica en un periodo en el que el Mar Mediterráneo se secó debido a que la Península Ibérica quedó unida al Norte de África. Durante este periodo de tiempo, que aconteció hace unos 6,5 millones de años y duró en torno a 1.500.000 años (¡¡el Mediterráneo estuvo seco durante 1 millón y medio de años!!), muchas especies comenzaron a expendirse hacia el Oeste desde Asia, a través de la  cuenca Mediterránea. Allá donde encontraban condiciones favorables se asentaron. Posteriormente, cuando el Mar Mediterráneo volvío a llenarse de agua debido a la formación del Estrecho de Gibraltar y la entrada de agua a la cuenca mediterránea desde el Atlántico, estas plantas quedaron ya "atrapadas" en las citadas zonas favorables.  En la Comunidad de Madrid, el municipio de Aranjuez es especialmente rico en este tipo de especies. Pensad que la expansión de este tipo de flora es imposible a través del continente  europeo como hoy lo conocemos debido a que las plantas no podrían encontrar por ese cámino hábitats favorables con solución de continuidad : tendrían que atravesar Alpes, Pirineos, etc. Misión imposible para una Suaeda vera

Una de las  cosas que más me gusta de este lugar son sus atardeceres. El contraste de luminosidades debido a las láminas de agua, a los plumeros de los carrizos y los diferentes tonos que aporta el paisaje son una delicia para fotografiarlo o para simplemente contemplarlos. He podido conocer este espacio en reflejo de como fue en sus mejores tiempos. A pesar del daño ya hecho,  con la voluntad política necesaria se podrían volver a vivir Las Tablas esplendorosas de antaño.  Espero que así sea en el futuro.

Me despido con dos fotos del atardecer, para el deleite de quien pueda acercarse allí a verlo.






Muchas gracias a Jorge, a Quique y a Ainhoa, por su gran trabajo. Y muchas gracias a Educando por la magnífica jornada que pasamos con ellos. 

sábado, 17 de diciembre de 2011

El Rey de los Patones


Patones de Arriba, 10 de Diciembre de 2011



 
Érase una vez un pueblo con Rey. El Rey de los Patones gobernó aquí durante siglos, transmitiendo el cargo a sus hijos y así sucesivamente. Eso por lo menos dicen los escritos y la leyenda.

En realidad, parece que se trataba de una persona al mismo nivel que el resto de su pueblo, que hacía de Juez de Paz y gobernaba de un modo cercano a los vecinos. La prueba de que era una persona sencilla : "El último Rey de Patones solía ir a vender algunas carguillas de leña a Torrelaguna", (Antonio Ponz, Viage de España, 1781)

Dicen que este cargo de "Rey" tuvo que empezar desde que se fundó el pueblo, por pastores huidos de la invasión musulmana en la Edad Media, hasta mediados del siglo XVIII, donde el cargo pasó a denominarse "Alcalde".

Esta forma de gobernar se mantuvo por tradición durante siglos, y ya con la Reconquista terminada continuó.

Hay leyendas que dicen que las tropas de Napoleón no entraron en el pueblo durante la Guerra de la Independencia ya  que éste pasó desapercibido. Aunque otros documentos hablan de entrega de víveres a los franceses.

Patones de Arriba es un pueblo pintoresco, enclavado en un entorno privilegiado, entre calizas y pizarras. Sus pobladores se dedicaban al pastoreo, al cultivo de secano, algún regadío y a la miel. La miel de Patones es una de las mejores de Madrid, producida en sus extensos tomillares de alrededor. Y lo puedo decir porque tengo en mi casa un buen tarro de ella.

Ejemplo de arquitectura local, sus casas están construidas con pizarra, como la de los pueblos negros de la vecina Guadalajara y límite de ésta con Madrid (Majaelrayo, La Hiruela....)



La mayoría de estas casas fueron construidas durante los siglos XVII y XVIII, en una época en la que se producía localmente y se utilizaba la piedra del entorno. Una cultura sostenible.

Hoy día el pueblo vive del turismo, fundamentalmente a través de la hosterlería y el comercio de artesanía y productos locales.

El paseo por Patones es acogedor, y en un día de niebla como el de hoy, las calles y el entorno se tiñen de un halo misterioso que nos hace olvidar por un momento encontrarnos a tres cuartos de hora de la metrópoli madrileña. Las calles y sus rincones se saborean despidiendo nostalgia y tradición. El sentido del olfato también queda satisfecho al aspirar el aroma de sabrosos asados cocinados en leña.



Al salir del pueblo, aparecen vestigios de cochiqueras (lugares para resguardar los cerdos), Arrenes (¿?) y Bodegas.


Bodegas hechas con pizarra pero horadadas en la caliza.



Cochiquera
 

Es muy interesante observar la confluencia de dos tipos de roca en el entorno y los diferentes usos que se le da. Mientras que las casas se construyen con pizarra, en la caliza se excavan bodegas. 



Paisaje pizarroso


Al dar un paseo por el entorno, descubro buenos salviares-aulagares-tomillares, idóneos para la producción de miel multifloral.


Aulagar, con Salvia y diferentes tomillos. Ideales para la miel. A la izquierda un Enebro de la Miera. 

Regreso al pueblo y disfrutamos de una estupenda comida en el acogedor Restaurante "El bodegón".

Una cosa me ha quedado clara de este lugar, y es que voy a volver.

(Fuentes : Oficina de Información Turística de Patones de Arriba ; Misterios, anécdotas y leyendas de la Comunidad de Madrid, de José Felipe Alonso Fernández-Checa) 

miércoles, 31 de agosto de 2011

Eguzki lore, la Flor del Sol

Valle de Irati, Navarra (18 de Octubre de 2010)



Hace casi un año estuve visitando la Selva de Irati, en el prepirineo Navarro.


Caminando por los claros del hayedo me fijé en una planta bastante llamativa. Es la Flor del Sol, o en el idioma local : Eguzki lore.






Reparé que en el albergue donde nos alojábamos, en Oronz, tenían una planta seca colgada en la pared. No le dí mayor importancia que la ornamental, como mucha gente que cuando llega el final del verano recoge restos secos de plantas de praderas y pastos como viboreras, milenrramas, farolillos, cardos de varios tipos, etc, para decorar un jarrón ornamental con flor seca.


Sin embargo, tras visitar otra casa por la zona me dí cuenta que tenían colgada en la pared la misma planta : Eguzki lore. Y sin embargo no había otros restos de plantas de flor seca. Esto sí me llamó la atención.


Investigando un poco, la cosa tiene un interés notable. Se trata de una tradición celta milenaria dado que la flor de la Carlina acanthifolia simboliza el sol. El motivo de colocar la Flor del Sol significa protección para las personas que allí viven. El sol es uno de los elementos más venerados de la cultura celta. Y una de sus cualidades es la protección. El legado celta llena de simbología y tradiciones estas tierras. Es muy probable que en muchos pueblos navarros y vascos tengan a las Flores del Sol protegiendo sus casas contra malos espíritus.


Es curioso que la distribución de esta especie se da en los Pirineos, Pais Vasco, algunos puntos del Sistema Ibérico en La Rioja, y en las sierras jienenses del Segura y la Sagra (Fuente : Anthos) 


Para la conservación de la planta y poderla usar durante muchos años más como escudo protector: nunca arrancarla de raiz. Se coge la parte aérea cuando esté seca y que se desprenderá sola, después de que la planta haya formado frutos y se hayan dispersado con el viento. Si la planta aun conserva los frutos maduros listos para dispersar, haremos nosotros esta labor al cogerla.


Gora Eguzki lore pues.

lunes, 29 de agosto de 2011

Tras la huella del lobo

Agosto de 2011


Rocío en la planta agostada y una bruma matinal. El amanecer en un lugar entre España y Portugal nos llena de ganas de buscar a un viejo y esquivo amigo.




El cánido emblemático de nuestros montes, el que aúlla, el protagonista de tantos cuentos, fábulas y leyendas (muchos de ellos, desgraciadamente, basados en absurdas supersticiones que adolecen una total falta de conocimiento de la verdadera esencia de este noble y necesario animal), el lobo ibérico. En este lugar se congrega una de las mejores poblaciones ibéricas de lobo (Canis lupus signatus).


La búsqueda del lobo y sus rastros comienza cada mañana por estos páramos, desde un lugar alto, donde se pueda divisar un paso fugaz, un ligero y rápido movimiento en la espesura del brezal :




El hecho de estar en el territorio donde campea un animal como el lobo, llena al naturalista de emoción, ya que la cadena trófica funciona desde el superpredador hasta al productor. En la mayoría de los ecosistemas españoles los superpredadores han desaparecido. Afortunadamente aun quedan enclaves donde ellos están, lo que se traduce sin duda en un ecosistema más sano. Por ejemplo, un lobo controla a animales generalistas y de gran potencial biótico como el zorro o el jábali, especialmente el segundo. Los mantiene a raya. Además, controla de forma natural a otros ungulados cuya superpoblación puede perjudica a la flora del entorno. Es más, el lobo mantiene más en tensión a los ciervos y corzos, lo que se traduce en un ramoneo y en una forma de pastar diferente : más intermitente e itinerante. La presencia del lobo selecciona positivamente a los herbívoros, fomentando la abundancia de ejemplares de buenas cornamentas y de gran porte y musculatura. 


Los telescopios apuntan y nos entretenemos con algunos corzos, ciervos, jabalíes y zorros. A veces, uno se alegra la mañana con lo que no va buscando : una hermosa escena de una corza amamantando a sus dos hijos.


Desde el aire, un águila culebrera nos hace un guiño recordándonos que ella no necesita esos catalejos para poder ver bien la llanura. Sus grandes ojos actúan como potentes prismáticos :



En estas tierras se percibe la libertad, la inmensidad del espacio abierto, sin vallas, sin carreteras, sin obstáculos : aire, espacio y naturaleza allá donde se pierde la vista :  la grandeza y humildad del territorio del lobo.




Y es que el lobo no necesita ser siniestro para despertar fascinación. Es tremendamente inteligente, con comportamientos que no dejan de sorprender a aquellos que lo observan desde hace ya años por estas tierras. Nunca se deja de aprender de un animal tan esquivo y tan complejo.


La noche cae y como si de un cuento  se tratase, la luna emerge tras la gran loma de brezos y pinos, dibujando la silueta oscura del relieve que pisa el cánido :



Recogemos los telescopios e imaginamos lo que debe ser escuchar un aullido...nos vamos con la extraña y agradable sensación de que no lejos de aquí algún lobo nos ha estado observando.

martes, 16 de agosto de 2011

Xàbia, de la playa al Montgó II

Parque Natural del Montgó (Denia, Alicante) , 14/07/2011


El Montgó es todo un emblema del paisaje de Denia y Jávea. Con sus 753 metros de altura se alza como una mole majestuosa dominando toda la línea de costa de la Marina Alta.


Completamos en esta entrada el resumen naturalista de mi pequeño periplo por Jávea con el relato de una ruta muy recomendable, la de la Cova Tallada, en la Sierra del Montgó.


Declarado Parque Natural en 1987, estos parajes separan Jávea de Denia. El Parque Natural se prolonga hacia la costa culminando en el Cap de Sant Antoni. 


Comenzamos la ruta andando por un bosque mediterráneo dominado por el Pino carrasco, la mayoría de los ejemplares de repoblación pero otros bien naturales a mi parecer y surgidos seguramente después de algún fuego en la zona. Este es el pino mejor adaptado a la aridez y a la cal. El pinar se enriquece de un variado elenco de arbustos y matas acompañantes, favorecidas por la suavidad de la proximidad del mar : Coscoja, Lentisco, Palmito, Aladierno, Acebuche, Madreselva (Lonicera.implexa), Espino negro,  Algarrobo, Chumbera (asilvestrada), Brezo (Erica multiflora), Espliego rizado (Lavandula dentata), Romero, Enebro de la Miera (Juniperus oxycedrus), Argelaga (Calicotome spinosa),  Jara blanca (Cistus albidus), Coronilla de Fraile (Globularia alypum) y Estepa negra (Cistus monspeliensis). Una gran cantidad de especies por mencionar algunas, que delatan la enorme riqueza natural de estas sierras.


La presencia del Palmito, la única palmera autóctona de la Península Ibérica,  ha sido muy beneficiosa para el ser humano en la zona, gracias a él las gentes han fabricado alfombras, cestas, capazos y otros utensilios.




Matorral mediterráneo en el que se aprecian los pinos carrascos. entre ellos aparecen Lentiscos y Palmitos (a la izquierda en primer plano)




Un nutrido grupo de especies cubren el terreno favoreciendo el desarrollo del suelo. Es muy posible que este lugar haya sufrido un incendio hace pocos años. Al horizonte se ven pinos carrascos creciendo y la cima del Montgó asomando. En estas circunstancias el matorral evoluciona lentamente hacia un bosque salvo que los incendios sean muy reiterados. Caso en el que el paisaje evoluciona hacia una Garriga, un matorral alto sobre suelos básicos que no llega a ser bosque.




Brezo (Erica multiflora)



Mientras que en el Centro peninsular (un buen ejemplo comparativo es la Dehesa del Carrascal de Arganda del Rey) es la Lavandula latifolia (Espliego) la que ocupa este nicho, en el Este es Lavandula dentata (Espliego rizado)  la protagonista del matorral bajo. La que se ve en la foto.



Argelaga (Calicotome spinosa). Este tipo de arbustos pertenecen a la familia de las leguminosas. Podemos ver la judía negra (ya madura). A parte de abrir el suelo y desmenuzarlo con sus raíces, estas mismas se asocian con bacterias que son capaces de fijar el Nitrógeno del aire al suelo, el maná de las plantas.
La Argelaga es un arbusto típico del litoral, que se cría en zonas junto al mar en monte mediterráneo. 



Coronilla de Fraile (Globularia alypum)


La ruta de la Cova Tallada comienza  a descender hacia el mar. El bosque desaparece y el paisaje se vuelve más rocoso :


Un descenso pronunciado, en el que hay que ir agarrándose a veces para no perder el equilibrio. En el descenso, en los roquedos mirando hacia el mar,  nos encontramos con una de las plantas más esperadas de la visita, una de las razones principales por las que un botánico vendría a esta Sierra. El Card Sant (Carduncellus dianius) es una de las joyas botánicas de este lugar. Es un endemismo que en todo el mundo sólo vive aquí y en puntos muy aislados de Ibiza. Si hubiéramos venido un mes y medio antes la hubiéramos visto verde y con unas preciosas flores blancas. Ahora nos quedan sus restos aéreos ya secos que aun albergan algunos frutos a punto de dispersarse :


Cardo Santo (Carduncellus dianius), una de las especies botánicas más notables de la comarca. Se encuentra catalogada como Vulnerable en la Lista Roja de Flora Amenazada. 

Las paredes calizas orientadas al mar albergan las especies herbáceas más interesantes. En las fisuras rocosas encontramos a la Sanguisorba ancistroides y a la  Chaenorrinhum crassifolium :





La abrupta bajada hacia la Cova Tallada se prolonga hasta el contacto con el mar. Momento ideal para tomar un descanso y contemplar la belleza y fuerza de la naturaleza :








El mar bate sin cesar los muros rocosos, moldeando fisuras y siluetas. Como si hubiera perdido el reloj, o no le importara el tiempo, una y otra vez. El lento proceso de los agentes erosivos que al cabo de muchos años van cambiando el paisaje sin que lo percibamos.

Si uno no conoce cómo entrar a la cueva, volverá hacia arriba remontando el desnivel bajado. Sin embargo, decidimos pasar entre el oleaje, aprovechando los momentos en los que el agua se retrae. Agarrándonos en la roca y con la mochila bien tapada para que la cámara no se moje.  El momento de pequeño riesgo tiene al final su recompensa : un rincón de auténtico ensueño :



El interior de la Cova Tallada alberga un remanso de agua del mar que penetra en ella desde fuera. Tomamos un baño muy agradable, acompañados de un medusa Aurelia de la que no he podido mostraros fotos. Nos entretenemos acariciando la gran umbela blanca de la medusa (la única parte no urticante) mientras disfrutamos del momento y del lugar.

Como bajo el embrujo de un encantamiento, nos resistimos a abandonar aquel sitio. En esos momentos vienen a mi cabeza todas esas historias de sirenas y hechiceras de arpa que cautivan a los aventureros. Cuando uno se encuentra en la Cova Tallada, en compañía del mar y su música, la imaginación trabaja sin cesar. Las cavernas se adentran aun más hasta saber dónde. Ya que nuestras linternas son bastante malas, decidimos no arriegarnos y salir de la cueva.

Todo lo que sube baja. En este caso, todo lo que baja sube. Emprendemos la parte más dura de la ruta (físicamente hablando). Comenzamos a subir por un camino diferente al que habíamos hecho bajando. La subida es pronunciada y poco a poco podemos ir viendo la costa de Denia. En la zona baja junto al mar crece con profusión la Pastanaga marina (Daucus gingidium = Daucus carota subsp. hispanicus) :










Tres imágenes anteriores : Pastanaga marina (Daucus gingidium)
(Porte, brácteas florales y hojas respectivamente)


Bella imagen de la línea de costa según vamos ascendiendo

Pequeñas vaguadas que en época de lluvias fuertes canalizan las escorrentías hacia el mar se cubren de un matorral formado por Palmitos, Lentiscos, Brezos y otros cuantos de los mencionados antes :


A pesar de haber tenido suerte con el día, a estas alturas ya el calor comienza a molestar un poco sobre todo en el último tramo de la subida. Por fin coronamos Les Planes, una zona llana a 200 metros de altitud que une las laderas del Montgó con la línea de costa. La Torre de Gerro, una edificación medieval que servía como puesto de vigilancia, nos marca el final de la ascensión :


Con el propósito de cerrar la caminata circular andamos un buen rato sobre Les Planes. El matorral es espeso y la ausencia de arbolado nos hace desear una cerveza bien fresca. Pero la flora valenciana nos sigue deleitando con su riqueza y con plantas que aun embellecen los campos con sus flores, como la Clavellinera de pastor (Dianthus broteri) , un clavel silvestre con una flor relativamente grande :


El regreso al punto de inicio y el fin de la ruta nos depara antes una visión un tanto inquietante, la de una urbanización fantasma :


No he tenido tiempo para investigar sobre el tema, pero todo parece indicar que se trata de una urbanización que se construyó y por algún motivo no se llegó a finalizar. Si pensamos mal seguramente se hiciera de manera ilegal o que el proyecto fue echado abajo. En cualquier caso construir una urbanización de este tipo en un espacio como éste:  protegido y con unos valores ecológicos sobresalientes, debería avergonzarnos a todos. Aunque siempre habrá sinvergüenzas por ahí.